Foro ‘Cuerpo y Alma. Reconstruyendo el Istmo de Tehuantepec’

M.N.U. Víctor M. Mendoza García

Durante los días 28, 29 y 30 de noviembre se realizaron un conjunto de actividades enmarcadas en la exposición “Del temblor al arte”. Durante estas fechas se realizaron dos charlas, dos conferencias y un taller. Mediante el trabajo colaborativo entre el Laboratorio de Sistemas Constructivos Tradicionales de la UNAM, el colectivo URBARTE y la Casa de la Ciudad; se llevaron a cabo este conjunto de actividades denominado: Foro ‘Cuerpo y Alma. Reconstruyendo el Istmo de Tehuantepec’.

El objetivo de este foro fue demostrar la importancia que tiene para la sustentabilidad, la conservación del patrimonio material e inmaterial. El 7 y 19 de septiembre ocurrieron dos fenómenos naturales que serán recordados como dos de las catástrofes más devastadoras de nuestro país y del estado de Oaxaca. El alcance de estos fenómenos fue más allá del patrimonio tangible, pues se creó una grieta en la inteligencia emocional de todos aquellos que, con horror e impotencia, observaban cómo el patrimonio de una comunidad era destruido y reducido a escombros; patrimonio que forma parte de su identidad, sus tradiciones y sus costumbres.

A través de una secuencia de dos charlas y dos conferencias se demostró al público porqué es importante, desde la sustentabilidad, conservar los sistemas constructivos tradicionales y cómo el arte puede influir en la recuperación y conservación de las manifestaciones culturales de una comunidad.

El jueves 28 de noviembre se abordó cómo el trauma urbano puede funcionar como un elemento de oportunidad, en el que Antonio Moya-Latorre (colectivo URBARTE) lo llevó hacia un enfoque artístico. Este mismo día los responsables del Laboratorio de Sistemas Constructivos Tradicionales, María de los Ángeles Viscarra y Francisco Hernández, impartieron la conferencia magistral “Rescatando saberes en la arquitectura tradicional” abordando el tema de los materiales y procesos de reconstrucción; culminando así la jornada y tomando en cuenta el aspecto físico, como emocional.

El viernes 29 de noviembre se comenzó la jornada con una charla relacionada a los saberes ancestrales de la construcción, tomando como ejemplo la casa IKOOTS, donde de manera amena e incentivando la participación del público; el Laboratorio de Sistemas Constructivos Tradicionales pone esta “jícara” de conocimientos, como ellos llaman a la casa prototipo, al alcance de la audiencia. Para finalizar con la jornada del día, el colectivo URBARTE explicó en qué parte la cultura y el urbanismo confluyen para entender la importancia de este concepto.

Finalmente, el sábado 30 de noviembre, el foro concluyó con un taller realizado en conjunto entre las tres instituciones, denominado: “Cuerpo y alma: técnicas para reconstruir el Istmo de Tehuantepec física y espiritualmente”. Es así como la suma de conocimientos, con la participación del público, permitió que esta jornada mostrara la importancia de tomar en cuenta no solo el aspecto tangible de la reconstrucción, sino también, el aspecto “espiritual” en términos de sensibilización hacia la comunidad y sus distintas manifestaciones artísticas. 

Reactivación de la calle Berriozabal

M.N.U. Víctor M. Mendoza García

La recuperación del patrimonio arquitectónico es parte fundamental del trabajo en la Casa de la Ciudad, pues esto se verá reflejado en el mejoramiento de la imagen urbana y la conservación de la historia de nuestras comunidades. En el municipio de Oaxaca de Juárez se cuenta con un vasto patrimonio físico, sin embargo, no todo se encuentra en perfectas condiciones, pues una parte de éste está en proceso de deterioro debido al abandono que ha sufrido o la imposibilidad de mantenerlo en condiciones adecuadas. 

Muchos de los factores que afectan el patrimonio son el abandono de los inmuebles hasta su pérdida casi total y la falta de mantenimiento a la infraestructura, lo que nos lleva a un abandono de la zona, por ende, inseguridad por falta de actividades humanas. Si a lo anterior sumamos la saturación de estacionamientos en la vía pública, podemos tener zonas abandonadas que favorecen los actos delictivos, pues se vuelven zonas poco transitadas y con poca visibilidad. 

La calle de Berriozabal es un claro ejemplo de esto, aunque algunos negocios funcionan como verdaderos fuertes para evitar procesos vandálicos, no es suficiente; pues micro-zonas como el cruce con la calle de Reforma, ya se encuentran afectadas con manifestaciones visuales que degradan la imagen urbana; pues existen grafitis y otros elementos gráficos que bien pueden diferenciarse de una expresión de arte urbano. 

Por lo anterior proponemos generar una intervención que cuente con las siguientes acciones de mitigación: 

  1. Transformación de la calle a una de tránsito lento, utilizando el nivel “0” en la banqueta. El objetivo es propiciar una movilidad segura.
  2. Generación de nodos de concentración de gente mediante los espacios públicos, en algunas zonas de la fachada del Jardín Etnobotánico, de tal forma que proporcione más ojos a la calle (liberando de obstáculos visuales). 
  3. Restauración del inmueble ubicado en Berriozabal, esquina Reforma; proponiendo un nuevo uso adaptativo del mismo. De esta manera buscamos complementar la cantidad de usos que tiene la calle. Si bien existe el uso comercial, recreacional y habitacional, es más factible que el espacio esté ocupado las 24 hrs del día.
  4. Redefinición de cajones de estacionamiento, limitando el mismo en la acera sur de la calle, con esto evitaremos obstáculos visuales que den pauta a puntos ciegos que se vuelvan inseguros.
  5. Intervenir los cruces con la calle de Reforma y Av. Juárez para brindar seguridad vial en la calle.
  6. Generar una conexión franca entre el andador peatonal de Macedonio Alcalá y el parque El Llano.

Con lo anterior consideramos que podemos empezar a conectar diferentes puntos de la ciudad de Oaxaca, recuperando y mejorando el patrimonio físico mediante una ciudad vivificante e interconectada con todas sus áreas verdes y espacios públicos. 

Concluimos mencionando que el mantenimiento de un sitio no es suficiente para evitar que existan procesos negativos en la calle, pues en el caso de la calle Berriozabal, se puede limpiar la cantera eliminando la pintura; pero si no existe una intervención integral que tome en cuenta generar actividades, incentivando la movilidad segura, la reutilización de inmuebles abandonados y la dotación de ojos a la calle, los actos de vandalismo en las calles seguirán sucediendo. Si deseas conocer más acerca del proyecto de la calle Berriozabal, acércate al Observatorio Urbano de la Casa de la Ciudad.