Ciudades en la imaginación

Sandra Fernández

– ¿Viajas para revivir tu pasado? […] ¿Viajas para encontrar tu futuro

– El otro lado es un espejo en negativo. El viajero reconoce lo poco que es suyo al descubrir lo mucho que no ha tenido y no tendrá.

Italo Calvino

Kublai Kan, emperador de los tártaros, entendió que su poder por muy grande o limitado, no le alcanzaría jamás para conocer la totalidad de un mundo como el que Marco Polo, un viajero imaginario, describía en sus narraciones. Ciudades imposibles, ciudades que eran un obsoluto misterio. De esto nos habla el libro Las Ciudades Invisibles” de Ítalo Calvino, una obra que nos habla de lugares que nadie conoce, pero al mismo, tiempo evocan a nuestras propias ciudades al estar, también, en un constante ¿Hasta qué punto y en qué se transformarán?

Kublai Kan no cree en todo lo que le dice Marco Polo:

“Kublai: No sé cuándo has tenido tiempo de visitar todos los países que me describes. A mí me parece que nunca te has movido de este jardín”

Sin embargo, no hay otro explorador a quien él escuche con mayor atención. Hay un puente que une todos los espacios del mundo en todos hay momentos de penumbra, de silencio, de calma y caos.

“Polo: todo lo que veo y hago cobra sentido en un espacio de la mente donde reina la misma calma que aquí, la misma penumbra, el mismo silencio recorrido por crujidos de las hojas”

Las metáforas planteadas en la obra pueden significar los deseos, los temores, las expectativas de los espacios que habitamos, si es que ese ha sido el camino elegido para la interpretación de la lectura. Podemos hablar de ciudades que habitamos y que resignificamos a través de nuestra particular percepción de la realidad, la mente como una extensión de los espacios a nuestro alrededor, los sueños y las esperanzas planteados sobre un escenario ya edificado: con calles, plazas, ventanas, puertas y aceras que están ahí en el presente pero que pueden mutar en el futuro.

Al respecto, el autor, en el prólogo de la segunda edición, platea la pregunta: ¿Qué es la ciudad para nosotros? Un incentivo para pensar en el momento de crisis que las ciudades están viviendo. Cada ciudad descrita en la obra presenta cualidades específicas que pueden evocar aspectos divinos o visuales, abstracciones, cualidades semánticas y semióticas, vínculos con la muerte, la memoria, los recuerdos, los deseos, etc. Cada una de ellas susceptible de múltiples interpretaciones, una invitación a la imaginación y el goce. Partiendo de esto, propusimos un ejercicio de creatividad, realidad y fantasía.

En marzo de 2020, tan solo tres días antes del cierre de los espacios culturales en la Ciudad de Oaxaca por pandemia, Casa de la Ciudad inauguraba la exposición “Ciudades Invisibles” inspirada en el libro “Las Ciudades Invisibles” de Ítalo Calvino, la cual reunió las obras de 19 artistas, instituciones y colectivos para una gran obra museística. Algunas personas tuvieron la oportunidad de conocerla en persona el fin de semana previo a la emergencia sanitaria pero muchas otras solo pudieron hacerlo a través del recorrido audiovisual que creamos para ello, la publicación a modo de catálogo de exposición y las galerías fotográficas.

La disposición de las piezas, el resultado de la experimentación con ellas (algunas eran interactivas) y la apreciación a detalle de cada una de ellas se volvió una suerte de misterio para quienes no tuvieron la oportunidad de visitarla. Un misterio no calculado a precisión ante la incertidumbre del futuro próximo y ante las limitadas opciones, decidimos jugar con ese misterio y crear una narrativa a partir de ella apoyándonos de herramientas digitales.

En nuestra página de internet: http://www.casadelaciudad.com podrás encontrar todos los materiales disponibles de esta exposición.

Herramientas educativas y acceso a la información: ejes de trabajo 2021 en Casa de la Ciudad

Sandra Fernández y Asael Arista

Uno de los ejes de trabajo para 2021 en Casa de la Ciudad, iniciaron en 2020 con el objetivo de contar con un catálogo de acceso público en línea que concentrara todos los acervos ubicados en las filiales de la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca, en 2020 y de la mano de la Biblioteca de Investigación Juan de Córdova, iniciamos el proceso de capacitación para el uso del software integral de gestión de bibliotecas Koha. De esta manera, el acervo de Casa de la Ciudad, especializado en urbanismo y patrimonio edificado, formará parte de este gran catálogo de bibliotecas FAHHO.

El objetivo, además de la generación de dicho catálogo, es optimizar los servicios de consulta. Sistematizar la información de acervos facilita el acceso a la información contenida en las colecciones que durante años hemos seleccionado e integrado a nuestro para beneficio de investigadores, profesionistas, estudiantes y de la comunidad en general; y para las personas interesadas en profundizar en temas como la arquitectura, el urbanismo, la historia de la Ciudad de Oaxaca y la conservación del patrimonio edificado.

El ordenamiento y control, auxiliados por los softwares abiertos permiten el acceso a múltiples recursos de información. Estas herramientas digitales brindan nuevas posibilidades de seguir cumpliendo con una de nuestras misiones: además de ser un foro para el análisis del desarrollo urbano de las ciudades, ser un punto de búsqueda y encuentro de información que incentive los estudios en materia de urbanismo y conservación del patrimonio.

Para sumar a este proceso de catalogación, ya en desarrollo, continuamos con la adquisición periódica de nuevos elementos de consulta que permita tener un acervo actualizado de acuerdo con las teorías contemporáneas y estudios recientes. Se espera que estas adquisiciones sean útiles en los procesos de análisis de la ciudad y que este espacio dentro de la Casa de la Ciudad aporte a las investigaciones en torno al fenómeno urbano y el patrimonio arquitectónico. Algunas de las adquisiciones más recientes son:

· “La producción del espacio”, Henri Lefebvre, 2016.

· “La cultura de las ciudades”, Lewis Mumford, 2018.

· “Los no lugares”, Marc Auge, 2017.

· “The city of tomorrow”, Carlo Ratti, 2016.

· “Urbanización y su relación con el desarrollo sustentable”, Badi Zabeh, 2018.

· “Supercities, la inteligencia del territorio”, Alfonso Vergara, 2016.

· “Movilidad en las metrópolis”, Clara Vadillo Quesada, 2019.

· “Ciudad abierta y sustentable”, Marina Robles García, 2019.

· “Vivienda popular en la metrópoli”, Carolina Pedrotti, 2019.

· “La Crisis del agua y la metrópoli”, Manuel Perló Cohen, 2018.

· “El modo atemporal de construir”, Cristoper Alexander, 2019.

· “El lenguaje de las ciudades”, Deyan Sudkic, 2017.

El segundo eje de trabajo consiste en una capacitación impartida por el Instituto DIA (Desarrollo de Inteligencia a través del Arte), un centro de educación superior enfocado en la formación profesional para la innovación pedagógica. El objetivo es desarrollar material educativo a partir de los campos temáticos de estudio al interior de la Casa de la Ciudad haciendo uso de herramientas acorde a la realidad educativa actual, de esta forma, contribuir a los procesos de aprendizaje y formación de las y los estudiantes en México.

Bajo este esquema, y con la necesidad de fomentar la formación de seres humanos autónomos, libres, comprometidos y capaces de contribuir con su talento y voluntad al bienestar de sí mismos y de su comunidad, se han desarrollado, en una primera etapa (del 25 de enero al 02 de febrero) diferentes actividades didácticas con personal que actualmente labora en distintos departamentos de las filiales de la Fundación Alfredo Harp Helú, dichas sesiones iniciaron mediante la proyección de un estímulo (fotografías, pinturas, música, textos a manera de cuentos y libros ilustrados), y a partir de ello, dar pie a una serie de lecturas e interpretaciones que nos aproximen a un diálogo significativo y a la construcción colectiva de conocimiento. Así, el alumno observa, imagina, reflexiona, cuestiona, comparte ideas, despierta su curiosidad, escucha activamente, participa y opina. Desarrollando así, habilidades de interacción a través del diálogo con los demás, es decir, habilidades comunicativas, afectivas y sociales, construyendo de manera colectiva el conocimiento. Te todas las opiniones y experiencias compartidas son válidas.

¿Cómo implementar este modelo didáctico en el quehacer diario y compromiso de la Casa de la Ciudad? Se busca que, a manera de retos creativos, se desarrollen propuestas didácticas que busquen promover, trascender, conservar, preservar la riqueza cultural, social, ecológica, urbana y patrimonial de Oaxaca. Para esto es necesario el diseño y ejecución de proyectos que tengan un impacto social directo en las distintas comunidades del Estado de Oaxaca que armonicen dos ejes esenciales para la Casa de la Ciudad: el cuidado del patrimonio edificado con la construcción de ciudades más humanas que procuren la calidad de vida de sus habitantes.

Casa de la Ciudad: divulgación y análisis del desarrollo urbano de la ciudad

Sandra Fernández

Casa de la Ciudad, en el año de su nacimiento, se enunció como un proyecto cuyo objetivo era crear una instancia crítica que buscara incidir en el desarrollo, conservación y mejoramiento de la ciudad. Desde ese momento, fungió como espacio para compartir opiniones de urbanistas, arquitectos, sociólogos, ecologistas y de la comunidad sobre el rumbo de la ciudad en aquel 2004.   

Las distintas publicaciones, gacetas y actividades de esos primeros años dan testimonio de los temas urbanos de interés para este centro de estudios: el Centro Histórico, la vivienda, la cultura urbana, el crecimiento urbano, la planeación, los ríos, la flora urbana, el manejo de desechos en la ciudad, la administración vial, el patrimonio edificado, etc. 

El trabajo de divulgación de la información ha sido crucial desde los inicios de la institución, especialmente de la historia de la capital de estado y sus inmuebles, siempre desde una perspectiva independiente y crítica con un contenido que representara la preocupación por la Ciudad de Oaxaca y ante un panorama de revelaciones acerca del origen de la ciudad.  Un ejemplo es la extensa investigación realizada por el entonces director de la Casa de la Ciudad, Dr. Sebastian van Doesburg, sobre el edificio de la ex-alhóndiga de Oaxaca y del Portal de Clavería, que tuvo como resultado diversas publicaciones. 

Además de ello, las publicaciones del periodo primigenio de la Casa de la Ciudad (2004-2006), dan cuenta de la importante labor de difusión de los temas relevantes a estos primeros años del siglo, a través de distintas voces. Temas como: el uso de las plazas, el mejoramiento arquitectónico de la plazoleta Cruz de Piedra, la construcción de megaobras, los estilos arquitectónicos de la zona de monumentos, el manejo de los residuos sólidos, las acciones urbanas en detrimento del patrimonio edificado, la pérdida de vivienda en el Centro Histórico, entre otros. 

Otros tópicos centrales fueron: el problema de la basura en la zona metropolitana de Oaxaca y el análisis de los programas de prevención, gestión integral de residuos sólidos urbanos, y la arquitectura contemporánea de la ciudad de Oaxaca. Sin dejar de mencionar la consolidación de uno de los temas que, hasta ahora, ha sido eje de acción: la ciudad como agente de transformación. Un ejemplo de este hito en la Casa de la Ciudad fue la visita de Jaime Lerner en 2006, quien ha sido un parteaguas en la arquitectura y urbanismo, recordándonos que “la ciudad no es el problema, sino la solución”, pues en ella “están todas las respuestas a la solidaridad: vivienda, salud, atención a los niños, la movilidad…”. 

Con este enfoque de trabajo, el interés por la movilidad en la zona urbana se hizo patente a través de la divulgación y discusión de temas como el transporte y la movilidad en el centro histórico, el uso de la bicicleta como modo de transporte, los parquímetros, el tráfico y la cultura vial. Años más tarde, a estos temas se añadieron extensas investigaciones y publicaciones entorno a los espacios en la periferia urbana y modelos de trabajo para la reactivación de espacios públicos.  

A 17 de años de su creación, la Casa de la Ciudad se ha consolidado como una institución reconocida por la comunidad como un espacio de análisis del desarrollo urbano, especialmente, de la Zona Metropolitana de Oaxaca. Que realiza importantes esfuerzos por involucrar a la sociedad civil en las reflexiones y acciones sobre la ciudad que queremos y el trabajo de divulgación de este esfuerzo ha sido crucial para ello.  

Actualmente, a través de publicaciones, infografías, manuales y material audiovisual, seguimos difundiendo los temas que dieron origen a la Casa de la Ciudad, enfocando la conversación en los temas que, actualmente, son pertinentes. Expandiendo el análisis más allá del centro y la periferia de la ciudad, hablando ahora de toda la Zona Metropolitana de Oaxaca y, más recientemente, Santo Domingo Tehuantepec, con todas las particularidades que le diferencian de las dinámicas del distrito centro.    

El 2020 implicó un cambio abrupto en las formas de divulgación y ejercicios de participación que tenían como principal herramienta la reunión de voces y pensamientos a través de charlas, seminarios, talleres y foros. Echamos mano de herramientas digitales como la página web, las plataformas de redes, los video-talleres, webinarios, publicaciones digitales y transmisiones. El 2021 se perfila como, especialmente, dedicado a la educación y difusión del conocimiento a personas de todas las edades y de distintos lugares a través de múltiples estrategias más allá del mundo digital. Además de ello, nuestras energías estarán enfocadas en el cuidado y perfeccionamiento del sistema de nuestro acervo especializado en urbanismo y patrimonio edificado.  

Este trabajo de 17 años ha situado a la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca en el mapa de actores que influirán en el desarrollo de una comunidad inclusiva, segura, resiliente y sostenible mediante campañas, acciones, programas, actividades y la creación de una base de datos abierta a todas las personas, así como la generación de una cartera de proyectos alineada a las necesidades de la comunidad oaxaqueña. 

Los animales en el arte urbano

Sandra Fernández

La pintura rupestre más antigua, conocida hasta el momento, tiene más de 44.000 años y está ubicada en Indonesia. Esta pintura descubierta en 2017 por arqueólogos de la Universidad de Griffith, retrata a un grupo de figuras con cuerpo humano y cabeza de animales cazando enormes mamíferos con lanzas y cuerdas. Esta escena, entre sus múltiples interpretaciones, que van desde lo religioso hasta lo práctico, retrata un acto concreto: la casería. Deja constancia de la importancia del vínculo entre los animales y el ser humano, con todas sus implicaciones; y la omnipresencia de la fauna en todos los contextos de la existencia humana.

Al paso del tiempo, artistas como Jacques-Louis David encontró inspiración en la figura animal para desarrollar su obra, como ejemplo, la famosa pintura “Napoleón cruzando los Alpes” (1801). En donde el artista francés plasmó una imagen idealizada de Napoleón Bonaparte, montado sobre un caballo blanco en aparente estado eufórico. Lo que sabemos de esta pieza es que, además de servir para alimentar la leyenda sobre el militar francés, tenía la intención de mostrarlo como un hombre de carácter fuerte y un líder nato. El caballo es representando casi como una extensión de Napoleón, reforzando la idea de fortaleza y dominio.

Las representaciones animales en el arte sirven no solamente para significar el carácter de una persona o hablar de emociones específicas. Estas han tenido, también, un carácter religioso, mítico, poético o simplemente han permitido al artista hablar de su contexto -como en la pintura rupestre-. Figuras como aves, felinos, caballos, perros o peces se han replicado en muchas ocasiones y su significación está sujeta siempre al contexto personal, histórico, social y del lugar que habita el artista.

El arte urbano no ha sido la excepción en cuanto al uso de la figura animal para establecer un diálogo con la comunidad en donde se plasma la obra. En Europa, uno de los ejemplos más conocidos es Banksy, artista urbano británico cuya obra ha impactado con fuerza en el arte urbano occidental y quien con frecuencia realiza representaciones gráficas de roedores para hacer, desde una crítica a los especuladores de mercados mediante ratas ataviadas con trajes típicamente británicos, hasta un llamado al uso de cubrebocas mediante la inserción de ratas “estornudando” en las ventanillas del metro de Londres.

En México, un ejemplo es el artista urbano Sego y Ovbal, nacido en la Ciudad de México. Él pasó su infancia en Oaxaca, de donde obtuvo muchos referentes para su obra y es común observar en sus

murales un gran número de animales con toques fantásticos: chapulines, escarabajos, leones, abejas, conejos, peces, murciélagos, águilas, etc. Este artista, usa la abstracción para crear animales quiméricos llenos de color y detallados quirúrgicamente, a través del achurado. Sego vivió en el Istmo de Tehuantepec, en donde estuvo en contacto directo con la flora y fauna de la zona, y eso se ha trasladado a su obra. Hablamos, entonces, de la representación de un contexto específico a través del arte urbano y la resignificación de sus formas: quizás la migración, la añoranza, la libertad, el cambio, el amor a la naturaleza, etcétera.

En 2019, Casa de la Ciudad realizó la exposición “Latidos Urbanos”, una muestra colectiva con artistas urbanos oaxaqueños que plasmaron en seis intervenciones lo que significa la identidad comunitaria a través de la gráfica. Una de esas intervenciones, autoría del colectivo Lapiztola, ilustró un juego de imágenes que hablaran de cómo las personas se mimetizan o se adaptan a su contexto y, para ello, la intervención incluyó aves: un símbolo asociado a la migración, la libertad y el trabajo en equipo. Además de incluir la figura del nido como una raíz que habla del origen y la importancia de éste para el “florecimiento” personal.

El arte urbano es un acto público de creación artística que busca visibilizar la realidad inmediata de un contexto urbano específico, ya sea como una crítica, expresión estética, reclamo social o expresión cultural. Establece diálogos con los habitantes de la ciudad por medio de un lenguaje común sobre la percepción de su entorno, y la iconografía animal ha sido una suerte de código compartido entre personas, al ser la fauna una parte sustancial de nuestro ambiente, nuestra cultura y nuestra realidad primigenia.