La incidencia del diseño urbano en la seguridad vial

M.N.U.Víctor Manuel Mendoza García

No toma mucho tiempo investigar cómo son percibidos los hechos de tránsito en nuestro país con respecto al tema de seguridad vial. Un rápido recorrido por las noticias nos muestra que al menos durante 15 años se ha pensado que una de las causas de las muertes de los peatones es su imprudencia, pero ¿qué es ser imprudente? Según la RAE es la ‘falta de prudencia’ o dicho en otras palabras es la falta de templanza, cautela, moderación, sensatez y buen juicio. Es apresurado denotar como falta de prudencia a una acción que busca el confort. El ser humano a lo largo de la historia ha desarrollado tecnológicamente instrumentos que le permiten tener un cierto confort. La humanidad ha llegado al punto de desarrollar inteligencia artificial con la finalidad de hacer su vida “un poco más fácil”. Entonces ¿nuestras ciudades nos hacen la vida más fácil? ¿diseñamos instrumentos urbanos que mejoran y facilitan nuestro derecho a la vida, la estancia y movilidad en “lo público”?

Según datos del INEGI, mueren diariamente en México cerca de 40 personas por hechos de tránsito, afectando en mayor medida al peatón. Oaxaca registró en el 2016 el fallecimiento de una persona diariamente por hechos de tránsito, de las cuales correspondía en promedio un peatón cada 5 días (INEGI). Existen distintos factores sociales y tecnológicos que pueden ofrecer una respuesta a estos datos. Dentro de lo social se puede mencionar la distracción de las personas, su imprudencia, la actitud desafiante, la pereza, etcétera. Pero ¿qué tanto influyen los instrumentos tecnológicos que utilizamos en estas cifras? Actualmente se cuentan con autos motorizados que alcanzan velocidades increíbles, hechos para recorrer grandes distancias en poco tiempo, se pueden entonces plantear preguntas desde otra perspectiva ¿es prudente utilizar el auto en la ciudad a altas velocidades?¿Quién puede ser realmente imprudente, quien sabe que puede morir o quien sabe que puede matar? Por otra parte es importante mencionar que esto no sólo inmiscuye a los actores que están en la escena sino también a quienes preparan el escenario para toda esta fatídica novela de la seguridad vial ¿Qué tanto ayudan nuestros instrumentos urbanos a reducir la velocidad en zonas intra-urbanas?¿Diseñamos calles o súper carreteras dentro de la ciudad?

A nivel mundial se han establecido metas para atender este problema de salud. En la Asamblea General de las Naciones Unidas se fijó reducir a la mitad las muertes por hechos de tránsito, es claro que para el 2020 la meta establecida en la Agenda 2030 de reducir de esta manera muertes es un gran reto. Como una institución comprometida con el ciudadano Oaxaqueño, la Casa de la Ciudad buscará este 2019 mediante proyectos, campañas y programas incidir y permear la Visión Cero, en donde no se permitirá que ningún usuario de “lo público” (desde un peatón, hasta un conductor) tenga que pagar con su vida una distracción, y por qué no decirlo así: Ningún peatón deberá de arriesgar su vida al buscar, con derecho, su confort dentro de la ciudad.

El cine y la ciudad

Sandra C. Fernández Cruz

‘Desde las primeras películas, el cine ha reflejado la vida urbana a través de sus propios medios de representación. Reconsiderar estas películas puede contribuir a entender la formación de estructuras culturales en relación con sus entornos arquitectónicos’.- Gül Kale

El cine se relaciona de distintas maneras con la ciudad, para Rodrigo Culagovski es una recreación del espacio urbano; es también un factor que influye en la creación de las ciudades, por su capacidad de crear imágenes y deseos; y es un producto industrial dentro del contexto de la ciudad contemporánea como hecho económico y comercial.

Antes del cine, la pintura, la literatura y la fotografía eran las formas en donde las personas tenían experiencias artísticas a partir de las imágenes o descripciones de imágenes. En las novelas del siglo XIX los escritores retrataban eventos y escenarios propios de su época; los pintores podían retratar la estética de los escenarios que veían; los fotógrafos proyectaron la vida diaria de las ciudades a través de sus imágenes. Las películas permitieron a las audiencias relacionarse con el mundo moderno de una manera distinta. El cine fue pensado como una forma de exponer imágenes que creaban una estructura fragmentada en la vida moderna.

Durante el siglo XX, el cine fue un recurso para que un importante número de personas pudieran imaginar la vida de las grandes urbes, las cuales fueron representadas como escenarios con distintas connotaciones. La ciudad en el cine del siglo XX podía ser un lugar en donde podría hallarse un nuevo tipo de belleza; un espacio que influía en las relaciones sociales, políticas y económicas de sus habitantes; un lugar donde todo era posible: la libertad y el cambio.

A finales del siglo XX y aún en el siglo XXI, el cine aún presenta la posibilidad de acceder a estas grandes urbes a través de representaciones condicionadas por las opiniones, visiones y libertades artísticas de sus directores; además de ser todavía un importante recurso para hablar de las contradicciones sociales, morales y económicas que viven todas las grandes urbes.

Este año en la Casa de la Ciudad presentamos un nuevo programa: ‘Cine y Ciudad’, en este ciclo de proyecciones mostramos películas de ficción en donde las ciudades y la vida urbana tienen un papel relevante para la trama. La ciudad como escenario de acontecimientos políticos e históricos, como un lugar que influye decisivamente en los vínculos entre sus habitantes y su manera de relacionarse con el mundo.

Para más información sobre el programa ‘Cine y Ciudad’, consulta la página http://www.casadelaciudad.org

Bibliografía

Culagovski, R. (2005). El cine como recreador de ciudades, laFuga, 1. [Fecha de consulta: 2018-02-01] Disponible en: http://2016.lafuga.cl/el-cine-como-recreador-de-ciudades/226

Kale, G. (2005). Interacción entre cine y arquitectura: una mirada a través de la primera mitad del siglo XX. Bifurcaciones. Recuperado de http://www.bifurcaciones.cl/003/Kale.htm

Patrones: un código por descifrar

Víctor Manuel Mendoza García

“…existen escondidos en los centros históricos una serie de conocimientos que no hemos sabido o no hemos querido descifrar, que hace que aún sean hoy motivo de orgullo para sus habitantes,…” Carlos Arvizu García.

Imagina un escenario natural inigualable, te encuentras sentado debajo de un árbol sobre una piedra, tus pies generando un crujido al tronar las hojas secas que descansan sobre una alfombra de pasto que enmarca un sendero de arena, el cual sigue el recorrido de un arroyo cristalino; tú, alcanzas a ver el reflejo del sol sobre ese arroyo y distingues claramente el sonido del agua que golpea ligeramente las rocas que ha arrastrado cuesta abajo.

Durante mucho tiempo, el ser humano ha tratado de generar paisajes casi artísticos fuera o dentro de la ciudad, pocos pueden presumir de asemejar la perfección de la naturaleza. Hoy iremos más lejos con la definición de paisaje. En este texto, el paisaje no será una simple extensión de terreno que se ve desde un sitio o que considera un aspecto artístico, entenderemos al paisaje como un conjunto de elementos que forman un sistema.

Volvamos al primer párrafo. Al parecer los elementos que ahí se encuentran: las hojas, la piedra sobre la que se descansa; el sendero hacia el arroyo y las piedras no tienen una relación específica, pero pertenecen a una cadena de hechos que relaciona a cada uno de los elementos mencionados en ese paisaje. La razón de estar en ese sitio es por sus características: un lugar donde aún se puede percibir el sonido relajante del arroyo que años atrás arrastró una piedra hasta la sombra confortable del árbol que se desprende de las hojas secas que se pisó al llegar. Es precisamente esa cadena de relaciones la que define la elección por permanecer.

Ahora, ubícate en tu ciudad ideal, ¿qué te gusta de ese sitio?¿la gente?¿la tranquilidad?¿la vista?¿los colores?¿clima?¿texturas?¿aromas?¿actividades? Existe algo en ella que a simple vista no se alcanza a percibir y por lo cual se eligió esa ciudad, es el ADN que define ese sitio, el código que dispone de todas las cosas y elementos para ubicarlos en el lugar donde deben estar, su nombre es ‘patrón’.

“Los patrones son los elementos que marcarán la pauta en un conjunto para determinar cómo se relacionan sus componentes” Carlos Arvizu García.

La ciudad como paisaje urbano debería de ser concebida de la misma manera en que la naturaleza interrelaciona todos sus componentes, pero, en realidad, resulta muy complicado encontrar un sitio artificial que proporcione o satisfaga las necesidades humanas. La ciudad contemporánea es el sitio del ningún lugar, con desarrollos urbanos que obedecen a una renta inmediata para algunos y prejuicios para el resto; diseñada con base en ideas que se venden como innovadoras y se diseñan paisajes urbanos enfocados a la forma sin atender demasiado al fondo.

Por el contrario, las zonas históricas de las ciudades o centros históricos, han resultado ser por muchos años, los sitios de visita por excelencia, el lugar con mayor cantidad de actividades y sobre todo el corazón económico de las ciudades. Lo anterior se ve reflejado claramente en el paisaje que los dos tipos de ciudades generan. Imagina un paisaje de ciudad contemporánea, ahora imagina el paisaje de un centro histórico. Es inevitable pensar en el primer caso en aquellos espacios con súper carreteras, edificios monumentales, y diseños que obedecen más a una cuestión de estética que de necesidad. Sin embargo los centros históricos siempre evocan a esta imagen pintoresca de arquitectura que obedecía a una necesidad real, con personas caminando, un fuerte movimiento económico y lugares para estar.

Por lo anterior es importante entender que los paisajes urbanos se pueden dividir en dos: los que cuentan con patrones claros, que fomentan la calidad de vida y los anti-patrones que funcionan como reglas de diseño y rompen con las necesidades de los habitantes.

Cuando los diseñadores, arquitectos y urbanistas comprendan que es momento de diseñar ciudades para la gente y no para la vista, la belleza vendrá por añadidura, pues se comenzarán a generar patrones propios de la cultura, los cuales, vendrán acompañados de soluciones claras que formarán parte de la arquitectura del espacio.

Imagen 2do escrito Víctor.
Galina Tachieva

La Vuelta al Mundo en 80 Bicicletas

bicis

 

“Y así, en efecto, andar en bicicleta es una manera de ir haciendo una ciudad y una sociedad distintas, donde caben todos porque es de nuestro tamaño, que no aplasta ni intimida, que no asusta, que da gusto estar en ella, y donde uno siente que ése sí es su lugar en este mundo” 

Pablo Fernández Christlieb

 

La bicicleta como medio de transporte, como recreación o deporte, ha estado presente en nuestros entornos urbanos, semiurbanos y rurales desde que se inventó. Aunque el reciente auge de su uso como medio de transporte en las ciudades ha ocasionado una mayor presencia en el imaginario social, la realidad es que la bicicleta ha estado siempre ahí, siendo parte de la vida cotidiana.

Hablando en particular desde el punto de vista urbano, la bicicleta es ya un referente que ha ido ganando espacio en nuestras calles y en nuestras políticas públicas. Estamos viviendo una época de transición hacia la bici como medio de transporte y como herramienta de transformación de nuestras ciudades.

La bicicleta no sólo está cuestionando el cómo nos movemos en nuestras ciudades, sino el paradigma de ciudad que vivimos. Cómo estamos usando nuestro espacio público; el deterioro de la calidad del aire en el hábitat urbano; si nuestras viviendas, centros de trabajo y servicios están cerca o lejos; si tenemos tiempo para convivir y recrearnos o sólo para trabajar y movernos de un lado a otro; si estamos construyendo comunidades y barrios; si nuestras ciudades están incentivando sociedades sedentarias o activas, si el espacio público es para que las personas lo disfruten o para que los autos circulen y se estacionen.

La muestra fotográfica La Vuelta al Mundo en 80 Bicicletas surge de un proyecto editorial que a partir de 80 fotografías y 14 relatos, busca reivindicar y celebrar la importancia de la presencia de la bicicleta en las ciudades actuales, reconociendo su valor en la construcción de ciudades sostenibles, libres, saludables y felices para todos. La muestra fue exhibida durante el 4º Foro Mundial de la Bici en Medellín, Colombia en el 2015 y ahora, gracias a la colaboración de la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca y la Editorial El Caminante, tenemos la oportunidad de presentarla en Oaxaca como parte de las actividades del 12º. Aniversario de Casa de la Ciudad.

Mediante 80 fotografías seleccionadas a través de un concurso internacional que recibió más de 600 imágenes, queremos compartirles cómo se vive la bicicleta en distintas latitudes del mundo; desde entornos naturales y de recreación, hasta entornos urbanos donde la bicicleta es tanto objeto lúdico como medio de transporte, mostrando una diversidad de personajes haciendo uso de ella en su vida cotidiana, y que nos invitan a reflexionar sobre cómo otra ciudad es posible.

Los invitamos a celebrar estos doce años de camino recorrido en Casa de la Ciudad, en los que la bicicleta ha tenido un papel importante en la construcción de una visión de ciudad sustentable a la que aspiramos y que queremos construir para todos. Vamos a dar La Vuelta al Mundo en 80 Bicicletas.

Paisajes

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En enero de este año, Casa de la Ciudad celebra su 12º aniversario, a lo largo del trayecto recorrido hemos explorado distintos ejes temáticos relacionados al urbanismo y el patrimonio a través de la realización de proyectos y actividades como conferencias, exposiciones, seminarios, talleres, entre otras. A partir del 2011 se estableció una temática anual con la finalidad de explorar durante el año en curso, y desde diversos frentes, un sólo tema, lo que ha permitido un cierto nivel de especialización en materia de movilidad, agua, áreas verdes, mercados y periferias.

Durante este 2016, Casa de la Ciudad eligió como tema de estudio el paisaje y estará desarrollando actividades en torno a los distintos territorios que conforman la mancha urbana de Oaxaca explorando a través de este, las distintas realidades y circunstancias que convergen en la ciudad. El paisaje como marco de la vida cotidiana de una población y como hilo conductor de los distintos entornos que confluyen en este territorio.

El paisaje, en el estricto sentido de la palabra, es considerado como una extensión de terreno que es vista desde un sitio en particular y que puede, en algunos casos, ser considerado en su aspecto artístico; por su valor natural, edificado o cultural. En la actualidad, la tendencia expansiva de crecimiento de las ciudades nos obliga a repensar el concepto de paisaje y visualizarlo en un sentido amplio, el paisaje ya no es más ese territorio ajeno y lejano cuyas únicas atribuciones son consideradas desde un punto de vista estético o ambiental. Hoy, el paisaje es también el territorio artificial construido producto de una cultura y el escenario de la vida cotidiana de cualquier población.

A través de una serie de actividades como conferencias, talleres, proyecciones, intervenciones, campañas y diversas actividades académicas, buscaremos generar reflexiones que nos permitan establecer una lectura sobre cómo hemos ido construyendo el paisaje que da forma a nuestra ciudad y como estamos construyendo el paisaje a futuro. Qué sucede con nuestros entornos históricos, urbanos, semiurbanos y rurales, cuál es el hilo conductor que estamos tejiendo para unirlos y cómo estamos dando forma al territorio que habitamos.

La apariencia y forma que han moldeado el paisaje del territorio que habitamos, han sido determinadas por las decisiones políticas y las relaciones sociales que convergen en él. Su conservación y cuidado, así como su proyección a futuro, dependen de cómo logremos articular estas variantes hacia un desarrollo sustentable que permita aprovechar al máximo los recursos con que cuenta el territorio.

En ese sentido, Casa de la Ciudad se perfila como una plataforma que busca incidir en la formulación de estas políticas y tender puentes que permitan socializar los procesos de planeación que moldearán el paisaje de Oaxaca en el futuro.

Los invitamos a ser actores activos en esta serie de reflexiones y actividades que tenemos programadas a lo largo del año.